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Qué desarrollamos: TADEO Text Alt y el nuevo ecosistema de TADEO

Este es el tercer y último artículo de una serie en la que he compartido el proceso de investigación y desarrollo de TADEO Text Alt, una tecnología que combina inteligencia artificial y accesibilidad para asistir en la generación de textos alternativos para imágenes.

En el primer artículo expliqué por qué el texto alternativo es mucho más que una descripción automática de lo que aparece en una imagen y cómo el verdadero desafío consiste en comprender el contexto y la función que esa imagen cumple dentro de la experiencia de usuario.

En el segundo artículo relaté lo que aprendimos al validar esta tecnología con personas ciegas y con baja visión, y cómo ese proceso confirmó que la utilidad de un texto alternativo depende de la información que permite comprender y no simplemente de su capacidad para describir lo visible.

Con la investigación concluida y la tecnología validada, quedaba una última pregunta: ¿cómo transformamos todo ese conocimiento en una herramienta concreta que pudiera ser utilizada por organizaciones, equipos de contenido y desarrolladores?

Qué desarrollamos: de una prueba de concepto a un ecosistema de herramientas

Hasta este punto he descrito el problema, la investigación y el proceso de validación con personas usuarias. Pero queda una pregunta fundamental: ¿qué desarrollamos concretamente con este proyecto?

Una aplicación integrada a TADEO

El resultado más importante del proyecto no fue únicamente el entrenamiento de modelos, sino el desarrollo de una aplicación completamente funcional integrada al panel de control de TADEO.

Hasta ahora, muchas personas conocían TADEO como un escáner automático para detectar problemas de accesibilidad en sitios web. Con el tiempo, la plataforma ha evolucionado hasta convertirse en un ecosistema de herramientas complementarias.

Ese ecosistema está compuesto por tres módulos principales:

  • TADEO Scanner, encargado de evaluar automáticamente la accesibilidad de sitios web.
  • TADEO Gestor, un panel que permite gestionar hallazgos, equipos, auditorías y procesos de remediación.
  • TADEO Text Alt, el nuevo módulo basado en inteligencia artificial para recomendar textos alternativos contextualizados.

En conjunto, estos componentes transforman a TADEO en una plataforma integral de gestión de accesibilidad digital.

Tres formas de utilizar TADEO Text Alt

Una de las decisiones de diseño más importantes fue permitir que esta tecnología pudiera utilizarse de distintas formas.

La primera consiste en emplearla como un complemento dentro del ecosistema completo de TADEO, integrando la evaluación automática, la gestión y la recomendación de textos alternativos en una sola plataforma.

La segunda permite utilizar únicamente el módulo TADEO Text Alt de manera independiente, sin necesidad de contratar o implementar el resto de la solución.

La tercera forma de uso consiste en su integración directa con gestores de contenido.

El plugin para WordPress

Como prueba de integración desarrollamos un plugin para WordPress.

Elegimos WordPress porque es el sistema de gestión de contenidos más utilizado del mundo y constituye una excelente plataforma para validar la adopción de esta tecnología en entornos reales. Sin embargo, la arquitectura fue diseñada para escalar posteriormente hacia otros CMS, plataformas de comercio electrónico y sistemas propios.

Esto significa que una persona que administra contenidos podrá recibir sugerencias automáticas de texto alternativo directamente en su flujo de trabajo habitual, sin necesidad de conocimientos avanzados en accesibilidad o inteligencia artificial. Después de revisar y aprobar la recomendación, podrá reemplazar con un solo clic los textos alternativos de las imágenes seleccionadas. Este proceso no elimina la responsabilidad humana: la inteligencia artificial actúa como una herramienta de apoyo, mientras que la decisión final sobre la pertinencia y calidad de cada descripción sigue estando en manos de la persona responsable del contenido.

Inteligencia artificial guiada por reglas de accesibilidad

Uno de los aspectos más interesantes de TADEO Text Alt es que no se limita a describir lo que “ve” en una imagen.

Antes de generar una recomendación, TADEO analiza el contexto y determina qué tipo de imagen está procesando. Si identifica que se trata de un banner con texto, prioriza la transcripción y reorganización de ese contenido. Si detecta una tabla de tallas, extrae y estructura la información relevante. Si reconoce una imagen decorativa, puede recomendar que no se incluya texto alternativo.

En otras palabras, el sistema combina visión artificial, procesamiento de lenguaje y reglas de accesibilidad para producir recomendaciones alineadas con las WCAG y con el uso real de las tecnologías de apoyo.

Un ecosistema en expansión

Este proyecto no solo permitió desarrollar una nueva funcionalidad. También nos obligó a replantear la evolución completa de TADEO.

Lo que comenzó como un escáner automático de accesibilidad se ha convertido en una plataforma modular capaz de evaluar, gestionar y asistir en la creación de contenidos accesibles.

Y aunque todavía quedan muchos desafíos por resolver, hoy contamos con una tecnología validada, integrada y lista para ser pilotada en entornos reales.

La investigación dejó de ser una hipótesis y se transformó en una herramienta concreta para ayudar a construir una web más accesible para todas las personas.

Sobre el funcionamiento interno de TADEO Text Alt y la lógica que utiliza para decidir qué información incluir en cada tipo de imagen hablaré con mayor detalle en un próximo artículo.

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Lo que aprendimos al validar inteligencia artificial con personas ciegas

Este es el segundo de una serie de tres artículos sobre el desarrollo de TADEO Text Alt. En el artículo anterior expliqué cómo surgió esta investigación y por qué el texto alternativo es uno de los pilares de la accesibilidad digital. En esta segunda parte, compartiré lo que aprendimos al validar la tecnología con personas ciegas y con baja visión, y cómo sus observaciones redefinieron nuestra forma de entender qué hace que una descripción sea realmente útil.

Validando la tecnología con personas usuarias

Para validar los resultados generados, trabajamos en colaboración con la Fundación Luz, institución con una larga trayectoria en la formación e inclusión de personas con discapacidad visual. Diseñamos un proceso de validación que combinó encuestas y un taller presencial, con el propósito de comprender qué información resulta verdaderamente relevante al momento de describir un producto.

La primera encuesta

Nuestro primer instrumento fue una encuesta dirigida a personas con discapacidad visual. El objetivo inicial no era obtener resultados definitivos, sino validar el propio instrumento antes de distribuirlo de manera más amplia y asegurarnos de que las preguntas fueran comprensibles, pertinentes y capaces de capturar la información que necesitábamos.

Aunque se trataba de una etapa preliminar, la encuesta nos entregó información muy valiosa. Gracias a estas primeras respuestas pudimos identificar, por ejemplo:

  • La extensión recomendada de las descripciones.
  • Los atributos más relevantes según el tipo de producto.
  • Las categorías que debíamos considerar en el entrenamiento de los modelos.

Estos resultados cumplieron una doble función. Por una parte, nos permitieron ajustar y perfeccionar el cuestionario para su aplicación posterior. Por otra, aportaron insumos concretos para orientar el diseño del proyecto y definir con mayor precisión qué información debía ser priorizada por los modelos de inteligencia artificial.

Los resultados de esta encuesta fueron fundamentales para establecer las primeras hipótesis y tomar decisiones técnicas que influyeron en todo el desarrollo posterior.

Ajustando el alcance del proyecto

Originalmente, el fondo estaba enfocado en dos categorías de comercio electrónico: alimentos y vestuario. No obstante, las respuestas de esta primera encuesta mostraron que las personas también consideraban especialmente relevantes otras categorías, como juguetes, electrónica y farmacia.

Este hallazgo fue importante porque confirmó que el problema del texto alternativo no se limita a unos pocos rubros, sino que afecta transversalmente la experiencia de compra y acceso a información en múltiples industrias.

El taller presencial con Fundación Luz

Con los aprendizajes obtenidos, diseñamos un taller presencial en las dependencias de la Fundación Luz con la participación de personas ciegas y con baja visión.

El objetivo fue comparar textos alternativos generados por distintos modelos de inteligencia artificial con la experiencia sensorial directa de los productos. Las personas participantes pudieron explorar físicamente prendas de vestir, alimentos y otros objetos, y luego escuchar las descripciones generadas por los modelos sin saber cuál había producido cada una.

Evaluaron aspectos como:

  • Claridad.
  • Precisión.
  • Utilidad.
  • Nivel de detalle.
  • Información faltante o irrelevante.

Este ejercicio nos permitió confirmar algo fundamental: la calidad de un texto alternativo no depende únicamente de describir correctamente lo que aparece en la imagen, sino de seleccionar la información que realmente ayuda a comprender un producto y tomar decisiones.

Uno de los hallazgos más interesantes fue el nivel de detalle que las personas esperaban encontrar. En el caso del vestuario, no bastaba con saber que una prenda era negra. También querían saber si la tela era opaca, semibrillante o brillante; si era traslúcida; si la prenda era lisa o estampada; si incorporaba logotipos visibles; en qué contexto podría usarse —en la oficina, en un bar o en una fiesta— e incluso con qué otras prendas podía combinarse.

El grupo tenía un conocimiento sorprendentemente especializado sobre confección y diseño de ropa. Preguntaban por el tipo exacto de corte, la forma de las mangas, la delicadeza de la tela, la caída, el ajuste y las instrucciones de lavado. En el fondo, esperaban que la imagen transmitiera aquella información que normalmente no aparece en las descripciones de los productos (y que probablemente debería estar disponible).

Las conversaciones en torno al color fueron especialmente apasionantes. No es lo mismo mencionar un color a una persona que alguna vez lo ha visto que a alguien que nunca ha tenido experiencia visual de él. En esos casos, la pregunta ya no es sólo cómo se llama ese color, sino qué sensaciones transmite y con qué experiencias puede asociarse.

Durante el taller también descubrimos que algunas personas ya estaban utilizando herramientas de inteligencia artificial para analizar por su cuenta las imágenes de los productos y hacer preguntas adicionales. Esta práctica espontánea confirmó que existe una necesidad concreta de acceder a información más rica y contextualizada que la que hoy ofrecen la mayoría de los sitios de comercio electrónico. En lo personal me llama la atención que siempre el esfuerzo lo tengan que hacer las personas usuarias con discapacidad. ¿Cómo es que nadie ha observado este comportamiento?

Este hallazgo abrió una nueva línea de investigación: si una sola imagen puede entregar información limitada, ¿qué ocurriría si analizamos conjuntamente todas las imágenes de la galería de un producto? La respuesta fue prometedora. Al combinar distintas vistas —frontal, posterior, detalles de textura y etiquetas— es posible generar descripciones mucho más completas y útiles para apoyar decisiones de compra.

Todos estos hallazgos ampliaron nuestra comprensión del problema. Descubrimos que un buen texto alternativo no solo debe describir lo visible, sino anticipar las preguntas que una persona formularía si tuviera el producto en sus manos. Y eso transformó profundamente nuestra manera de entrenar y evaluar los modelos de inteligencia artificial.

La segunda encuesta

Después del taller rediseñamos la encuesta refinando las preguntas a partir de lo aprendido en las etapas anteriores.

Esta segunda versión nos permitió validar con mayor rigurosidad las tendencias observadas y obtener evidencia cuantitativa y cualitativa sobre las preferencias de las personas usuarias.

La encuesta derribó varios mitos. Participaron personas de diez países y con altos niveles de formación académica, incluyendo profesionales y personas con estudios de postgrado. Además, casi el 70% manifestó preferir descripciones muy detalladas, incluso si eran más largas. Esto contradice la idea de que quienes utilizan lectores de pantalla siempre prefieren textos breves. Cuando una imagen es relevante para una decisión de compra, lo que las personas buscan no es menos información, sino información suficiente para decidir con autonomía.

Esto nos llevó a una reflexión importante: tal vez las personas no están pidiendo textos alternativos excesivamente largos, sino intentando obtener, a través de ellos, la información que no encuentran en las descripciones de los productos. En muchos casos, la persona usuaria espera que el texto alternativo compense las carencias del propio comercio electrónico, que suele omitir detalles fundamentales para tomar decisiones de compra.

Lo más importante que aprendimos

Quizás la principal lección de este proceso fue recordar algo que en accesibilidad nunca debemos olvidar: no basta con construir tecnología; es indispensable validarla con las personas para quienes está destinada.

La inteligencia artificial puede generar descripciones impresionantes, pero solo las personas usuarias pueden decirnos si esas descripciones son realmente útiles.

Y esa diferencia es la que convierte un experimento tecnológico en una solución con sentido.

Sin embargo, el verdadero valor de esta tecnología no está en reemplazar el trabajo humano, sino en asistir a quienes diseñan, desarrollan y gestionan contenidos digitales. La inteligencia artificial puede ayudarnos a producir mejores descripciones en menos tiempo, pero la decisión final sobre qué información es relevante sigue dependiendo del criterio humano y, sobre todo, de la validación con las personas que utilizarán esa información.

Por esa razón decidimos no avanzar, por ahora, en la generación automática de descripciones comerciales completas a partir de galerías de imágenes. Aunque las pruebas demostraron que técnicamente es posible, consideramos que este tipo de herramientas debe utilizarse para fortalecer el trabajo de las personas y no para sustituirlo indiscriminadamente.

Mientras no exista una comprensión más madura de cómo integrar la inteligencia artificial como herramienta de apoyo, preferimos concentrarnos en un objetivo acotado, pero de alto impacto social: mejorar la generación de textos alternativos para hacer la web más accesible y fortalecer la autonomía de las personas usuarias.

Con la investigación concluida y la tecnología validada con personas usuarias, quedaba una última pregunta: ¿cómo transformar todo este conocimiento en una herramienta concreta que pudiera ser utilizada por organizaciones y equipos de contenido? En el tercer y último artículo compartiré qué desarrollamos con este proyecto y cómo integramos esta tecnología al ecosistema de TADEO.

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Cuando la inteligencia artificial se pone al servicio de la accesibilidad

Este es el primero de una serie de tres artículos en los que compartiré el proceso de investigación y desarrollo de TADEO Text Alt, una tecnología que combina inteligencia artificial y accesibilidad para asistir en la generación de textos alternativos para imágenes.

En Globallys tuvimos la oportunidad de adjudicarnos un fondo de Startup Ciencia de ANID, una iniciativa impulsada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo para apoyar proyectos de base científico-tecnológica con potencial de generar soluciones innovadoras y escalables.

La semana pasada dimos por finalizado este proyecto y quisiera compartir qué fue exactamente lo que desarrollamos. Lo hago también a propósito de una discusión que ha surgido recientemente sobre el valor de la investigación y el rol que cumplen los fondos públicos destinados a ciencia y tecnología.

A veces la investigación se evalúa únicamente por su capacidad de generar empleo o producir resultados visibles en el corto plazo. Sin embargo, su propósito principal es generar conocimiento y desarrollar soluciones para problemas concretos de la sociedad. En nuestro caso, ese problema era la dificultad que enfrentan millones de personas ciegas y con baja visión para acceder a la información visual en internet.

El desafío que abordamos puede parecer pequeño, pero tiene un impacto profundo en la vida cotidiana de muchas personas: lograr que las imágenes presentes en sitios web, aplicaciones y documentos digitales cuenten con descripciones adecuadas para que puedan ser interpretadas correctamente por lectores de pantalla y otras tecnologías de apoyo.

Ese elemento se conoce como texto alternativo, o alt text, y constituye uno de los pilares fundamentales de la accesibilidad digital. Detrás de una etiqueta aparentemente simple hay una pregunta fundamental: ¿cómo aseguramos que la información visual también pueda ser comprendida por quienes no pueden verla? En el fondo, se trata de garantizar experiencias equivalentes para todas las personas, independientemente de cómo accedan a la información.

Esa fue la pregunta que guió nuestro proyecto de investigación. La respuesta nos llevó a combinar accesibilidad, inteligencia artificial y experiencia de usuario para desarrollar una tecnología capaz de asistir en la generación automática de descripciones de imágenes, contribuyendo así a construir una web más inclusiva para todas las personas.

Definiendo el texto alternativo

Partamos por lo básico: ¿qué es un texto alternativo?

El texto alternativo es una descripción textual que comunica el significado o la función de una imagen. Aunque no es visible en pantalla, queda incorporado en el código o en los metadatos del documento y puede ser interpretado por lectores de pantalla y otras tecnologías de apoyo.

En principio podría parecer una tarea sencilla. Y, en efecto, desde el punto de vista técnico, agregar un atributo alt a una imagen es una acción bastante simple. Sin embargo, en la práctica, gran parte de los sitios web, aplicaciones, correos electrónicos, presentaciones y documentos digitales no incluyen textos alternativos adecuados. Y cuando sí existen, no siempre cumplen su propósito.

Muchos equipos afirman que ya incorporan texto alternativo en sus contenidos. La pregunta relevante, sin embargo, no es solo si lo hacen, sino si esas descripciones realmente permiten comprender la información que la imagen transmite. ¿Se redactaron considerando el contexto? ¿Describen lo verdaderamente importante? ¿Han sido validadas con personas usuarias de lectores de pantalla?

Responder correctamente estas preguntas requiere comprender que el texto alternativo es una herramienta de comunicación.

Lo que he notado es que el comercio electrónico repite el nombre del producto en todas las imágenes de la galería de producto. Se podrán imaginar que esto no solo es completamente inútil para quienes requieren del texto alternativo, sino que también es tedioso y de alguna manera se traduce en secuestrar el tiempo de las personas usuarias. Me cuestiono si no debiera ser considerado un patrón engañoso.

Y claro, es mucho más simple y barato añadir un script que inserte el nombre del producto en el texto alternativo de cada imagen. El problema es que eso no sirve. 

El World Wide Web Consortium (W3C) dispone de un completo tutorial sobre imágenes y texto alternativo, donde se explica cómo abordar distintos tipos de imágenes: informativas, decorativas, funcionales, con texto, complejas, grupos de imágenes y mapas de imágenes. Esta materia es especialmente relevante porque el texto alternativo está en la base del primer criterio de éxito de las Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 2.2: el criterio 1.1.1, “Contenido no textual”.

En términos simples, este criterio establece que toda información que no se presenta como texto debe contar con una alternativa textual equivalente, de modo que pueda ser percibida y comprendida por cualquier persona, independientemente de la tecnología que utilice para acceder al contenido.

Tipos de imágenes

Antes de explicar qué desarrollamos en Globallys con el fondo adjudicado, es necesario comprender un aspecto fundamental del texto alternativo: no todas las imágenes cumplen la misma función. Esa distinción es clave.

El criterio 1.1.1 de las WCAG parte de una idea simple, pero fundamental: el texto alternativo debe cumplir la misma función que la imagen a la que reemplaza. Esto significa que no existe una única forma correcta de describir imágenes. Una fotografía puede requerir una descripción detallada; un ícono, únicamente el nombre de la acción que representa; y una imagen decorativa, en muchos casos, no debería describirse en absoluto. En algunos casos la imagen comunica información y debe describirse con precisión; en otros actúa como un botón o enlace, por lo que el texto alternativo debe indicar su propósito. También existen situaciones más complejas, como gráficos, CAPTCHA, pruebas, contenido audiovisual o elementos diseñados para producir una experiencia sensorial. Lo importante no es memorizar el criterio, sino comprender el contexto en que aparece la imagen y el propósito que cumple dentro de la experiencia de usuario para definir un texto alternativo que sea realmente útil.

Escribir un buen texto alternativo no consiste únicamente en reconocer qué aparece en la imagen, sino en comprender para qué está allí. 

Precisamente ahí es donde nace nuestro proyecto. 

Imaginemos una fotografía donde aparece una mujer usando un chaleco rojo. Un modelo de inteligencia artificial podría describirla como “mujer con chaleco rojo sonriendo a la cámara”. Sin embargo, esa descripción puede ser insuficiente o incluso incorrecta dependiendo del contexto.

Si la imagen corresponde al sitio web de una universidad, y la persona es la decana de una facultad, lo relevante no es la prenda que viste, sino la persona en sí.

Si la misma imagen aparece en una tienda de ropa, lo importante es el producto que se está ofreciendo.

Si se trata de una imagen decorativa en una campaña publicitaria, tal vez no debería tener texto alternativo en absoluto.

La imagen es la misma. Lo que cambia es su propósito.

Y precisamente allí radicaba el desafío de nuestro proyecto: no bastaba con que la inteligencia artificial describiera lo que aparece en  la imagen. Necesitábamos que también entendiera el contexto que la rodea: el título de la página, el texto cercano, la estructura del sitio y la función que la imagen cumple dentro de la experiencia.

Solo combinando reconocimiento visual con comprensión contextual es posible determinar a qué categoría pertenece una imagen y, en consecuencia, generar un texto alternativo que sea realmente útil para quienes utilizan lectores de pantalla.

Entrenando modelos

Como suele ocurrir en la investigación aplicada, no tenía sentido reinventar una tecnología que ya existía. Nuestro objetivo no era desarrollar un nuevo modelo de inteligencia artificial para reconocer imágenes, sino aprovechar modelos disponibles y conectarlos con el conocimiento que ya habíamos acumulado en TADEO.

TADEO, acrónimo de Test de Accesibilidad Digital en Español y Online, es la plataforma que desarrollamos en Globallys con el apoyo de CORFO a través de los programas Crea y Valida 2022, Semilla Inicia Mujer 2022 y Semilla Expande 2023. A diferencia de los modelos de inteligencia artificial, que analizan únicamente el contenido visual, TADEO interpreta el contexto en que aparece cada imagen: el contenido de la página, la estructura del documento y la función que cumple dentro de la experiencia de usuario. Hasta ahora podía identificar la presencia de una imagen y determinar qué tipo de texto alternativo requería, pero no recomendarlo. Hoy, gracias a la incorporación de inteligencia artificial, también puede hacerlo.

El contexto es fundamental para determinar qué tipo de imagen estamos observando y qué texto alternativo corresponde generar. Entonces, el modelo aporta la capacidad de describir lo que aparece en la imagen, mientras que TADEO aporta las reglas y el contexto necesarios para decidir qué información es realmente relevante.

Lo que hicimos, en esencia, fue conectar ambas capacidades. La innovación no está en el modelo en sí, sino en la forma en que integramos inteligencia artificial y accesibilidad para producir descripciones útiles. Los detalles específicos de esa integración forman parte de un proceso de protección comercial actualmente en curso.

De TADEO hablaremos con más detalle en otro artículo porque hasta ahora es la primera vez que hablo de él.

El primer paso fue confirmar la viabilidad técnica del proyecto. Evaluamos si los modelos multimodales disponibles, tanto comerciales como de código abierto, eran capaces de describir imágenes con el nivel de precisión necesario para transmitir información relevante a personas con discapacidad visual.

Los resultados fueron alentadores. Comprobamos que los modelos actuales pueden generar descripciones de buena calidad, pero también observamos diferencias importantes en términos de precisión, costo y tendencia a “alucinar”, es decir, inventar detalles que no están presentes en la imagen.

Esto fue especialmente llamativo. En algunos casos, los modelos devolvían incluso las medidas de una prenda o los materiales de su relleno, información que simplemente no podía inferirse a partir de la imagen. Por un momento pensé que el modelo reconocía la marca y consultaba la tienda oficial, pero no, ¡estaba inventando! Tuvimos que realizar numerosos ajustes al prompt para reducir este comportamiento.

Con esa base, diseñamos una plataforma que nos permitió comparar directamente distintos modelos utilizando un mismo conjunto de imágenes.

La comparación no se limitó a identificar cuál producía la descripción más cercana. Buscábamos un modelo que equilibrara tres variables fundamentales: precisión, baja tasa de alucinaciones y costos de operación razonables para un uso masivo.

Una vez seleccionada la mejor configuración técnica, el siguiente paso fue validar si las descripciones realmente resultaban útiles para quienes utilizan lectores de pantalla. 

En el próximo artículo compartiré uno de los aprendizajes más importantes de todo este proyecto: qué ocurrió cuando expusimos nuestros resultados a personas ciegas y con baja visión, y cómo esa experiencia transformó por completo nuestra comprensión de lo que hace que un texto alternativo sea realmente útil.

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Qué es la EAA (European Accessibility Act) y ¿por qué debería importarte?

European Accessibility Act (EAA)

La Accesibilidad –física y digital– es un derecho humano, y ante esto, muchos países en el mundo ya están tomando cartas en el asunto desarrollando diversas normativas y estándares que regulan el diseño, la implementación y la mantención de tecnologías digitales inclusivas. El Acta Europea de Accesibilidad (EAA) nace como uno de los instrumentos normativos más relevantes en este ámbito, ya que establece requisitos claros para la accesibilidad de productos y servicios digitales dentro de todo el mercado europeo.

Recordemos que el concepto de accesibilidad digital se fundamenta en la certeza de que todas las personas, independientemente de sus capacidades o discapacidades, deben poder acceder y utilizar productos y servicios digitales eficazmente. En un mundo donde viven más de 1,3 millones de personas con discapacidad y gran parte de la interacción social, educativa y comercial ocurre a través de plataformas digitales, garantizar esta accesibilidad se convierte en una necesidad imperante para combatir la exclusión social y fomentar la participación de toda la ciudadanía.

¿Qué es la EAA?

El Acta Europea de Accesibilidad es una directiva de la Unión Europea, aprobada en 2019, cuyo objetivo es homogeneizar los requisitos de accesibilidad para productos y servicios digitales en los 27 Estados miembros. 

La directiva se basa en estándares internacionales y establece un marco común que obliga tanto a entidades públicas como privadas a garantizar que sus soluciones digitales sean accesibles para todos.

La implementación de la EAA tiene fecha para el 28 de junio de 2025, lo que implica que las empresas y organismos que operen en territorio europeo deben adaptarse a estos nuevos estándares.

Dentro de los productos y servicios alcanzados están:

Productos regulados por la EAA:

  • Computadores y sistemas operativos
  • Dispositivos de autoservicio (cajeros automáticos, terminales de pago, máquinas de emisión de boletos, etc.)
  • Smartphones y otros dispositivos electrónicos de comunicación
  • Equipos de telecomunicaciones
  • e-Readers (libros electrónicos y dispositivos de lectura digital)

Servicios regulados por la EAA:

  • Comercio electrónico (sitios web y apps de venta de productos y servicios)
  • Servicios de telecomunicaciones (proveedores de telefonía, internet y mensajería electrónica)
  • Banca y servicios financieros digitales (apps bancarias, sitios web de instituciones financieras, cajeros automáticos)
  • Transporte de pasajeros (sistemas de reserva de boletos, aplicaciones de movilidad, información digital en aeropuertos, estaciones de tren y autobuses)
  • Libros electrónicos y su software, exigiendo que sean compatibles con tecnologías de asistencia.
  • Servicios audiovisuales (plataformas de streaming y reproducción de contenido)

¿Quiénes deben cumplir la directriz?

Si bien la EAA establece requisitos específicos para mejorar la accesibilidad de productos y servicios, su aplicación no es uniforme para todas las organizaciones ni sectores, por lo que se debe comprender quiénes están obligados a cumplirla y qué implicaciones tiene para los distintos actores del mercado.

1. Empresas y organizaciones dentro de la Unión Europea

La EAA aplica a empresas públicas y privadas que operen dentro de la Unión Europea y que ofrezcan productos o servicios incluidos en el ámbito de la directiva. No importa si la empresa es local o multinacional, si tiene presencia en Europa, debe cumplir con la normativa. 

La pequeña empresa (Pyme) –con menos de 10 empleados y menos de 2 millones de euros en facturación anual– queda exenta de ciertas obligaciones en la medida que puedan demostrar que cumplir con la normativa les supone una carga desproporcionada. Sin embargo, de igual forma deben garantizar el acceso a información esencial para personas con discapacidad.

2. Empresas de fuera de la Unión Europea

Las empresas que no tienen sede en la UE también se ven obligadas a cumplir con la EAA si interactúan con el mercado europeo. Esto incluye:

  1. Empresas extranjeras que comercializan productos o prestan servicios digitales dentro de la Unión Europea, sus soluciones deben cumplir con los requisitos de accesibilidad de la EAA. Por ejemplo, un e-commerce con sede en EE.UU. que vende productos a clientes europeos debe asegurarse de que su sitio web y aplicación sean accesibles.
  2. Cualquier tipo de empresa que tenga clientes o socios en la Unión Europea, ya sean empresas de servicios, consultoría, diseño, desarrollo web, entre otras. El punto clave es que sus clientes o socios europeos podrían exigirles cumplir con la EAA para poder hacer negocios con ellos. Un ejemplo podría ser una empresa de desarrollo de software en Chile que crea aplicaciones móviles para una compañía europea de transporte público. Aunque la empresa chilena no opera directamente en la UE, su cliente europeo sí debe cumplir con la EAA, lo que significa que la aplicación debe ser accesible para personas con discapacidad. Si la empresa chilena no garantiza accesibilidad en su producto, su cliente europeo podría exigir modificaciones o buscar otro proveedor que sí cumpla con la normativa.
  3. Para empresas fuera de la UE que proveen tecnología o servicios a empresas europeas, sus productos deben ser accesibles para que sus clientes cumplan con la normativa. Aquí la clave es que la accesibilidad debe estar incorporada en el producto o servicio tecnológico desde su origen, porque sus clientes europeos la necesitarán para cumplir la normativa. Como ejemplo, una empresa de IA en Asia que desarrolla chatbots para empresas europeas deberá garantizar que sus soluciones sean accesibles según la EAA.

3. Empresas públicas y sector gubernamental

Si bien existe la Directiva de Accesibilidad Web (2016/2102/UE) que obliga a los sitios web y aplicaciones de entidades del sector público a ser accesibles, la EAA amplía estos requisitos a otros servicios esenciales como transporte, banca y telecomunicaciones.

4. Cadenas de suministro y de terceros

Uno de los aspectos más relevantes de la EAA es que también impacta a toda la cadena de suministro. Las empresas europeas que dependen de proveedores externos, ya sea dentro o fuera de la UE, exigirán que sus sistemas sean accesibles, pues de lo contrario no podrán utilizarlos sin incumplir la normativa. Esto afecta a proveedores de tecnología y software, subcontratistas y servicios de terceros, como desarrollo web, soluciones de pago o plataformas de atención al cliente, quienes también deben asegurarse de cumplir con la EAA. Asimismo, los fabricantes de dispositivos electrónicos deben garantizar que sus productos sean accesibles, ya que los distribuidores europeos no podrán comercializarlos si no cumplen con la normativa. 

Consecuencias por incumplimiento

La EAA establece un marco legal en la Unión Europea para garantizar que productos y servicios sean accesibles a todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidades. El incumplimiento de esta normativa conlleva sanciones significativas, las cuales varían según el país miembro y la gravedad de la infracción. Entre las principales consecuencias y sanciones asociadas al incumplimiento de la EAA están:​

Multas y sanciones económicas

Cada Estado miembro de la UE tiene la responsabilidad de determinar y aplicar las sanciones específicas por incumplimiento de la EAA. Algunos casos: ​ 

  • Alemania: Las empresas que no cumplan con los requisitos de accesibilidad enfrentarían multas de hasta €100.000 por infracción. 
  • Francia: Las sanciones por incumplimiento involucran multas de hasta €50,000. Además, multas adicionales de €25,000 por infracciones relacionadas, como por ejemplo, no publicar una “Declaración de Accesibilidad”. 
  • Irlanda: Las empresas que no cumplan con la normativa podrán ser multadas con hasta €60.000 o enfrentar penas de prisión de hasta 18 meses, o ambas. ​ 
  • España: La Ley 11/2023, que transpone la EAA al marco legal español, establece multas que varían según la gravedad de la infracción. Las sanciones van desde los €10.000 para infracciones leves, hasta €600.000 para las muy graves. Además, las empresas reincidentes podrían enfrentar prohibiciones para participar en ciertas actividades durante un período determinado. ​

Es importante destacar que estas sanciones son indicativas y variarán según la legislación específica de cada país y las circunstancias particulares de cada caso.​

Restricciones en el mercado

Además de las sanciones económicas, las empresas que no cumplan con la EAA enfrentarán restricciones operativas. En países como Austria, Hungría y Bélgica, las autoridades tienen la facultad de suspender servicios o impedir que las empresas operen en sus mercados hasta que se garantice el cumplimiento de las normativas de accesibilidad.  

Acciones legales y litigios

El incumplimiento de la EAA también arriesga acciones legales por parte de consumidores y organizaciones defensoras de los derechos de las personas con discapacidad. Estas acciones pueden resultar en litigios costosos y en la obligación de implementar medidas correctivas bajo supervisión judicial.​

Daño reputacional

En una sociedad cada vez más consciente de la importancia de la inclusión y la accesibilidad, no cumplir con la EAA tiene un impacto negativo en la reputación de una empresa, afectando la confianza de los consumidores y las relaciones con socios comerciales.​

Por lo anterior, es esencial que las empresas comprendan las sanciones específicas en cada país donde operan y tomen medidas proactivas para garantizar el cumplimiento de la EAA.

¿Existen otras legislaciones de accesibilidad?

La European Accessibility Act no surge en el vacío, sino que se apoya en un conjunto de normativas y directrices internacionales que han sentado las bases para la accesibilidad digital. Entre ellas, destacan las Pautas de Contenido Web Accesible (WCAG), desarrolladas por el World Wide Web Consortium (W3C), que establecen estándares globales para garantizar que plataformas y contenidos web sean accesibles. Estas pautas se basan en cuatro principios fundamentales: perceptible, operable, comprensible y robusto. En el contexto europeo, el Reglamento EN 301 549, desarrollado por el European Telecommunications Standards Institute (ETSI), especifica los requisitos técnicos de accesibilidad para productos y servicios digitales, abarcando desde software y hardware hasta contenidos web.

A nivel regulatorio, la Directiva de Accesibilidad Web (2016/2102/UE) ya exigía que los sitios web y aplicaciones móviles del sector público fueran accesibles, pero la EAA amplía estos requisitos al sector privado, cubriendo un espectro mucho mayor de productos y servicios digitales. En paralelo, la EAA se vincula con otras normativas globales que han influido en la evolución de los estándares de accesibilidad. En Estados Unidos, la Ley para Estadounidenses con Discapacidades (ADA) y la Sección 508 han establecido precedentes en la exigencia de accesibilidad digital, especialmente para agencias federales y sus contratistas. En Canadá, la Ley de Accesibilidad para Personas con Discapacidades de Ontario (AODA) exige que las empresas cumplan con normativas similares, lo que facilita la interoperabilidad con los estándares europeos.

Finalmente, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU (CDPD), adoptada en 2006, ha sido un catalizador clave para que numerosos países implementen regulaciones que garanticen la igualdad de acceso a la información digital, reforzando el compromiso global con la accesibilidad e inclusión.

¡El momento es ahora!

La transición hacia una conformidad en Accesibilidad Digital debe ir más allá de un cumplimiento legal, debe ser una estrategia clave para la sostenibilidad y competitividad de las empresas en un entorno global. La implementación de la Acta Europea de Accesibilidad (EAA) impone nuevos estándares que impactarán a empresas dentro y fuera de Europa, afectando tanto a proveedores como a socios comerciales en la región. Adaptarse a estas regulaciones, además de evitar sanciones y barreras comerciales, abre oportunidades en un mercado que cada día más valora la inclusión y la innovación.

Los pasos clave para cumplir con la EAA:

  1. Evaluar el estado actual de accesibilidad de productos y servicios digitales para identificar brechas y áreas de mejora.
  2. Capacitar a los equipos internos sobre normativas, buenas prácticas en general, y en particular, formar a profesionales de acuerdo a su rol entregando las competencias y herramientas clave para implementar la accesibilidad.
  3. Implementar las mejoras ejecutando las correcciones necesarias en plataformas digitales, productos y servicios para garantizar el cumplimiento con los estándares de accesibilidad.
  4. Incorporar la accesibilidad en todo el ciclo de productos digitales: diseño, desarrollo, pruebas, como también, siendo parte la cultura organizacional.
  5. Buscar asesoramiento de profesionales en accesibilidad para garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa.​ 
  6. Establecer procesos de monitoreo y mejora continua para asegurar que la accesibilidad se mantenga en el tiempo y evolucione de acuerdo con las normativas y necesidades del mercado.

En Globallys, contamos con la experiencia para apoyar a las empresas en cada una de estas etapas, ofreciendo soluciones especializadas que aceleran la adopción de la accesibilidad digital. Nuestro equipo de expertos está listo para acompañarlos en este proceso, asegurando que sus productos y servicios sean accesibles para todas las personas.

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Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad en el Contexto Chileno

Una joven con síndrome de Down con auriculares utiliza el teclado de un ordenador en una biblioteca o aula, con estanterías borrosas al fondo.

De acuerdo a la Fundación con Trabajo (2021), las personas con discapacidad se constituyen como el mayor colectivo en situación de vulnerabilidad en Chile y el mundo.

En nuestro país la población con discapacidad alcanza al 17% y la prevalencia es mayor en los quintiles más pobres (III Estudio Nacional de la Discapacidad, 2022). Así mismo, se observa un mayor porcentaje de mujeres adultas con discapacidad que hombres. Esta relación directa entre discapacidad y pobreza, se explica en parte porque las personas con discapacidad tienen mayores probabilidades de estar desempleadas o de recibir un sueldo inferior a una persona sin discapacidad. Sin embargo, aún no se ha realizado un estudio que permita abordar la discapacidad con enfoque de género, de manera que observe y analice el impacto en el trabajo y permita tomar acciones.

El nivel de desventaja educativa de las personas con discapacidad en Chile es el más bajo en comparación con otros países de la región. Sin embargo, aún existe una brecha significativa.

“Chile es el país que tiene la menor brecha: el 86,6% de los adolescentes sin discapacidad termina los estudios secundarios y en el caso de aquellos con alguna discapacidad la cifra desciende al 63,1%1”.

Si bien en Chile existen una serie de leyes que en conjunto buscan garantizar que las personas con discapacidad tengan igualdad de oportunidades y acceso al trabajo, promoviendo su inclusión laboral y protegiéndolas contra la discriminación, los resultados esperados no han sido alcanzados, pues se requiere de una transformación cultural al interior de las organizaciones que incluya la incorporación de nuevas formas de trabajar. 

Es por ello que es necesario sumergirse en la realidad de la discapacidad con perspectiva de género para entender el contexto de la inclusión laboral, y desde ahí, diagnosticar las oportunidades en este respecto para las personas con discapacidad en las diversas industrias.

Es así como en este ensayo se analizan los principales desafíos de la inclusión laboral de las personas con discapacidad, y sus principales habilitadores.

La transformación digital y su papel durante la pandemia

La pandemia de COVID-19 representó el mayor desafío para la sociedad en décadas. No sólo afectó la salud de millones de personas en el mundo, sino que generó una crisis económica con altas cifras de desempleo. Según datos del Banco Central de Chile, el promedio anual de desempleo el año anterior a la pandemia fue de 7,15% (2019), mientras que en los años de la pandemia las cifras aumentaron a 10,18% (2020), 9,13% (2021) y 7,81% (2022).

La pandemia resaltó la necesidad urgente de llevar a cabo la transformación digital. En este periodo las empresas debieron adoptar rápidamente tecnologías digitales, automatizar sus procesos y modificar las condiciones de empleo. El trabajo remoto se convirtió en una modalidad fundamental para mantener la continuidad de las operaciones y hacer frente a la crisis económica generada.

La capacitación a distancia también cobró gran relevancia, ya que las instituciones de educación superior y continua adaptaron sus programas de formación y desarrollo profesional a entornos virtuales; lo que permitió que muchos trabajadores continuaran adquiriendo nuevas habilidades y conocimientos, sin necesidad de asistir a eventos o cursos presenciales.

A su vez, la adopción acelerada de la transformación digital llevó a una mayor demanda de profesionales especializados en tecnología. Como respuesta, el Gobierno y el sector privado fomentaron el desarrollo de la industria TI a través de un ecosistema propicio para la demanda de profesionales del área.

En Chile, el estudio Demanda de Perfiles Digitales 2021 reveló un déficit de 10 mil profesionales TI por año en áreas como desarrollo de software, análisis de datos, ciberseguridad y diseño de experiencia de usuario (Talento Digital para Chile, 2021).

Esta demanda de profesionales en tecnología representa una oportunidad significativa para las personas con discapacidad, porque podrían acceder a los programas de formación impulsados por el gobierno, y beneficiarse de la flexibilidad de la industria en materia de empleabilidad como el trabajo remoto, horarios flexibles y entornos laborales adaptables; a la vez que las empresas podrían optar por los beneficios estatales y dar cumplimiento a la ley sin necesidad de modificar sus instalaciones.

Este escenario puede favorecer la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Sin embargo, la falta de accesibilidad digital hace que se siga profundizando la brecha digital, y manteniendo a los grupos vulnerables al margen del desarrollo. Es así como la accesibilidad digital se presenta como respuesta para cerrar dicha brecha.

Situación de las personas con discapacidad en el empleo

Para reducir los resultados de desempleo en Chile arrojados por el II Estudio Nacional de Discapacidad (2015), en abril de 2018 comenzó a regir la Ley de Inclusión Laboral con el fin de promover el acceso eficaz de las personas con discapacidad al mundo laboral. La normativa exige que los organismos del Estado y las empresas privadas de 100 o más trabajadores, tengan una reserva de empleo del 1% para personas con discapacidad o asignatarias de una pensión de invalidez.

Esta ley se ha convertido en un marco normativo importante para promover la igualdad de oportunidades y la inclusión de las personas con discapacidad en el ámbito laboral. Basada en principios de no discriminación y equidad, establece medidas y disposiciones que buscan garantizar la participación plena y efectiva de las personas con discapacidad en el mundo laboral.

Si bien la ley representa un paso significativo hacia la igualdad de oportunidades y la inclusión de las personas con discapacidad en el ámbito laboral, su implementación efectiva requiere de la colaboración y el compromiso tanto de las empresas como del Gobierno y la sociedad en su conjunto. Según la Fundación con Trabajo, hasta febrero de 2023, sólo el 47.3% (52.533) de los contratos de personas con discapacidad bajo la Ley N°21.015 están activos, lo que muestra una disminución en comparación con los 111.000 contratos registrados desde la implementación de la ley.

A pesar de los avances en la concienciación sobre la inclusión y la igualdad de oportunidades, las personas con discapacidad todavía enfrentan barreras significativas para acceder al empleo y mantenerse en él.

De acuerdo con el III Estudio Nacional de Discapacidad (2022), uno de los principales desafíos radica en la falta de oportunidades laborales adecuadas para las personas con discapacidad. El estudio evidencia que el 56,1% de las personas con discapacidad se encuentra inactivo, lo que presenta una diferencia significativa al compararse con la inactividad de las personas sin situación de discapacidad que alcanza a un 32%. Sin embargo, al contrarrestar las cifras con el II Estudio Nacional de Discapacidad (2015), podemos ver que ha habido una leve mejora, ya que en 2015 la inactividad era del 57,2%.

Esto puede atribuirse a factores como la discriminación y estigmatización, las barreras de acceso a oportunidades laborales, falta de capacitación y formación, y falta de consciencia y conocimiento. Pero también, a las barreras que se enfrentan en el mismo lugar de empleo.

A partir de entrevistas realizadas a personas con discapacidad, se pudo encontrar que la discriminación en el lugar de trabajo también sigue siendo un problema significativo. Las actitudes negativas y los prejuicios pueden dificultar la contratación y la promoción de personas con discapacidad. Los estereotipos sobre la productividad, la capacidad intelectual y las limitaciones de las personas con discapacidad a menudo conducen a la exclusión y la falta de oportunidades laborales, así como también desafíos por debajo de las capacidades del individuo.

Además, las barreras físicas y de accesibilidad en los lugares de trabajo pueden dificultar la participación plena de las personas con discapacidad. Del mismo modo, la falta de tecnología y herramientas asistivas puede ser un obstáculo para su desempeño en el trabajo.

Es fundamental abordar estos desafíos y promover un entorno laboral inclusivo y accesible para las personas con discapacidad, con el fin de mejorar la igualdad de oportunidades y la participación en el mercado laboral de manera efectiva, así como la calidad del empleo. Esto implica la implementación de políticas internas de la empresas, leyes que promuevan la igualdad de oportunidades en el empleo, así como la sensibilización y la educación para combatir los estereotipos y la discriminación.

Obstáculos en los ambientes laborales y en las organizaciones

Uno de los principales obstáculos en los lugares de trabajo es la falta de accesibilidad física. Las personas con discapacidad pueden enfrentar dificultades para acceder a edificios y espacios laborales que no cuentan con rampas, ascensores adecuados o baños adaptados. Estas barreras físicas limitan su movilidad y dificultan su integración en el entorno laboral. Sin embargo dichas barreras desaparecen en la modalidad del trabajo remoto, y se trasladan a las prácticas laborales de la organización.

A nivel organizacional, las empresas pueden enfrentar desafíos al adaptar sus prácticas laborales para incluir a las personas con discapacidad. Pueden surgir obstáculos en la implementación de adaptaciones razonables, como ajustes en horarios, modificaciones en tareas, la forma de comunicarse efectivamente o la provisión de tecnología asistiva. Estas adaptaciones pueden requerir recursos adicionales y cambios en la cultura organizacional, lo que puede representar un desafío para algunas empresas.

Por otra parte, existen barreras actitudinales y estereotipos negativos hacia las personas con discapacidad en el ámbito laboral. La falta de conciencia y sensibilización puede llevar a la discriminación y al rechazo de estas personas en el proceso de selección de empleo o en el trato diario en el lugar de trabajo. La superación de estos estereotipos y la promoción de una cultura inclusiva son fundamentales para fomentar la igualdad de oportunidades.

La importancia de la capacitación y la tecnología asistiva

La falta de acceso a una educación inclusiva también puede ser un obstáculo significativo para la inclusión laboral de las personas con discapacidad. La falta de capacitación y formación adecuada puede limitar sus oportunidades de empleo y dificultar su desarrollo profesional.

La capacitación y la tecnología asistiva desempeñan un papel fundamental en la promoción de la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Estos dos aspectos son esenciales para brindarles las herramientas necesarias que les permitan desarrollar sus habilidades y competencias en el ámbito laboral, superando las barreras que puedan enfrentar debido a su discapacidad.

La capacitación bajo una mirada accesible, es clave para potenciar las capacidades y conocimientos de las personas con discapacidad. A través de programas de formación y entrenamiento, se les proporciona la oportunidad de adquirir nuevas habilidades, actualizarse en áreas específicas y desarrollar competencias técnicas y profesionales relevantes para el mercado laboral. Además, la tecnología asistiva juega un papel crucial en la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Puesto que brinda la posibilidad de realizar tareas, comunicarse y utilizar herramientas digitales de manera eficiente y efectiva en el entorno laboral. Esto no solo aumenta su autonomía y confianza, sino que también les permite demostrar su talento y potencial, rompiendo barreras y desafiando estereotipos sobre sus capacidades.

Cambios en la ley de inclusión laboral

En noviembre del año pasado se incluyeron cambios significativos en la Ley de inclusión Laboral (Ley N° 21.015), principalmente vinculados a la fiscalización. 

  1. La obligación de cumplimiento de la ley para empleadores se basa en el promedio anual de 100 trabajadores o más, independientemente de variaciones mensuales, aplicable a partir de enero de 2024.
  2. El cálculo del 1% de trabajadores con discapacidad ahora se basa en los 12 meses previos al 31 de octubre del año anterior, con una disposición transitoria para enero de 2024 que usa 10 meses previos al 31 de octubre de 2023.
  3. El número de trabajadores de cada mes ahora se determina a partir de la planilla de pago de cotizaciones del seguro de accidentes laborales, en lugar de usar el total al último día de cada mes.
  4. Las modificaciones de 2023 detallan que la comunicación electrónica anual de las empresas debe incluir información específica sobre el número de trabajadores, medidas subsidiarias de cumplimiento, y políticas de inclusión, además de copias de contratos y antecedentes de prestación de servicios para el cumplimiento de 2023.
  5. Las empresas deben proporcionar un informe detallado y firmado por un gestor de inclusión laboral para justificar la no contratación de personas con discapacidad, detallando que ninguno de los puestos puede ser desarrollado por dichas personas. Solo hay dos razones válidas para la no contratación: la naturaleza de las funciones de la empresa y la falta de candidatos con discapacidad para los puestos ofrecidos.
  6. Se requiere que las ofertas de empleo se publiquen en la Bolsa Nacional de Empleo durante al menos 30 días, y que se publiquen nuevas ofertas dentro del mes siguiente a la vacante de un trabajador con discapacidad.
  7. La ley permite hacer una donación a fundaciones vinculadas a la inclusión laboral de personas con discapacidad. Cuando no es posible contratar a personas con discapacidad, esta es la alternativa que permite dar cumplimiento a la Ley. El principal cambio es que ya no podrá hacerse la donación en cualquier momento del año.

Quizás lo más interesante de los cambios, tiene relación con las políticas de inclusión de la empresa que deben implementar, abarcando acciones de accesibilidad, ajustes razonables, diagnóstico de inclusión, plan de acción y programas de capacitación.

Estos cambios parecen ser prometedores, porque apuntan a modificar la cultura de las empresas, de manera que pasaremos de la contratación de personas con discapacidad a la gestión del talento de las personas con discapacidad.

Modificar el porcentaje sin sentar las bases de gestión del cambio, no tiene impacto de ningún tipo. No tiene sentido aumentar el porcentaje si es que la cultura de las organizaciones no permite que las personas tengan un desempeño adecuado.

Conclusiones

A pesar de los obstáculos ya mencionados, existen oportunidades significativas para promover la inclusión laboral de las personas con discapacidad, que a menudo poseen habilidades únicas y diversas perspectivas que pueden aportar valor a las empresas. Su inclusión puede contribuir a la creación de entornos laborales más diversos, creativos e innovadores.

Además, las empresas pueden beneficiarse de programas de apoyo y subvenciones disponibles para fomentar la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Estos programas brindan incentivos financieros y recursos adicionales para facilitar la contratación y el desarrollo profesional de estas personas.

También vemos que es crucial que tanto los empleadores como las instituciones educativas y los organismos gubernamentales promuevan y faciliten la capacitación en tecnología asistiva. Esto implica proporcionar recursos y apoyo técnico, así como fomentar la sensibilización y el conocimiento sobre las distintas herramientas y dispositivos disponibles. Además, es necesario promover la accesibilidad en los entornos de trabajo, asegurando que los espacios físicos, las plataformas digitales y los sistemas de comunicación sean accesibles para todas las personas.

Es así como vemos que la tecnología juega un papel fundamental en la inclusión laboral. Las herramientas y soluciones tecnológicas pueden ayudar a superar barreras y facilitar la participación plena de las personas con discapacidad en el entorno laboral. La accesibilidad digital, como el uso de software de lectura de pantalla o la navegación por voz, permite a estas personas acceder a la información y participar en actividades laborales en igualdad de condiciones.

  1.  M.F. Bietti, “Personas con discapacidad e inclusión laboral en América Latina y el Caribe: principales desafíos de los sistemas de protección social”, Documentos de Proyectos (LC/TS.2023/23), Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2023
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